Entre Muerte y Vida

Luis Ugalde, 4 de abril de 2020

La Semana Santa siempre se vive entre la muerte y la vida, pero ahora con la pandemia del
COVID-19, sentimos la amenaza de muerte y nos preguntamos por el sentido de la vida.

EN EL ESPEJO DE JESÚS

Jesús con palabras y hechos nos habló de la vida y de la muerte: Quien da la vida, aunque
parezca que la pierde la gana, como el grano de trigo que al caer en la tierra parece que
muere, pero de él surge multiplicada la espiga de la vida. Jesús ciertamente fue arriesgado
y no moderó sus palabras de reto a los poderes establecidos cuando les dijo:

1) No es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre, dice al mundo religioso
de entonces y de ahora. El sábado y la religión (toda religión) es para dar vida y es medio
para alcanzarla; cuando se opone a ésta, el hombre debe irrespetarlo; como lo hizo Jesús
curando y dando vida el sábado.

2) No es menor el irrespeto de Jesús a la pretensión divina del dinero: Nadie puede servir
a dos señores, a Dios y al dinero. Quien opta por el Dios-Amor pone como fin supremo la
realización del hombre, de todo hombre. El dinero es importante como medio para que la
gente tenga vida, pero es miseria para millones cuando se impone como fin absoluto
divinizado.

3) Jesús rechaza el poder que oprime y corrige a los discípulos que pelean por los
primeros puestos: los reyes y gobernantes enfrentados al Dios-Amor dominan y tratan a
los súbditos como esclavos. Pero “entre ustedes no ha de ser así”, sino que quien se
considere más importante hágase servidor de todos, como el Hijo del Hombre que no ha
venido a que le sirvan sino a servir y dar la vida. Por el contrario, el hombre que busca ser
poderoso como dios, se convierte en constructor de ídolos que exigen sacrificios de vidas
humanas esclavizadas.

Se tolera decir que Dios es amor, pero se persigue a quien enseña que el poder, el dinero
y la religión no deben ser idolatrados sino convertidos en instrumentos eficaces para que
el hombre -todo hombre- tenga vida. Esta irreverencia de Jesús era mucho más de lo
que los señores de este mundo estaban dispuestos a tolerar y decidieron -ayer y hoy- silenciarlo, apresarlo, condenarlo y crucificarlo como un malhechor.

Jesús se sabía cercado e invitó a los discípulos a la cena de despedida. Última Cena
cargada de emociones donde Jesús se desahogó con ellos y les dijo: Las autoridades me
pondrán preso y me quitarán la vida, pero yo la doy voluntariamente por ustedes y por los
que vendrán, porque son amigos míos. Nadie tiene más amor que quien da la vida por
otro. Ámense unos a otros y yo estaré siempre con ustedes.

Ese es el secreto del encuentro con Dios-Amor y de la humanidad consigo misma. Cuando
lo apresaron esa noche todos lo abandonaron, pero Jesús dio la vida y murió perdonando.

LA VIDA ¿ABSURDO O MISTERIO?

La vida es un misterio, pero sería un absurdo si el criminal con poder tuviera la última
palabra sobre el Justo incapaz de defenderse con armas y fuerza. ¿Eran la cruz y la muerte
la última palabra que mataba la esperanza de que el Justo prevalecería sobre el poder? Así
pareció al ser crucificado Jesús; los discípulos muertos de miedo lo negaron y huyeron.
Pero el asunto no terminó ahí. Días después los veremos transformados, envalentonados
e indetenibles. El sepulcro quedó vacío, pues el Padre dijo la última palabra sobre Jesús y
sobre el sentido de la vida humana. Los aterrorizados e incrédulos apóstoles al
encontrarse con el Crucificado resucitado en medio de ellos comprendieron que el Amor
es más fuerte que la muerte y que la vida no se acaba, sino que se transforma. Que el
Espíritu de Jesús está en el interior de cada persona -religiosa o no- dando sentido a la
vida que se entrega como don para otros.

Como escribió Einstein, desde sus convicciones que trascendían a la ciencia,”El amor es
potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se
extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El
amor es Dios y Dios es amor”.

Aunque no sepamos explicar racionalmente, dar la vida no es perderla sino encontrarla y
multiplicarla. Los apóstoles, venciendo el miedo, salieron a la plaza pública diciendo: Al
Justo a quien ustedes ejecutaron como a un malhechor, Dios lo ha puesto como Salvador,
es decir como Camino, Verdad y Vida. Cada persona que ama y sirve siente, gusta de Dios,
no como Poder que domina y aplasta, sino como Amor que da vida. Está presente cuando
estamos juntos reconociéndonos y ayudándonos. La Semana Santa no es una
representación escénica, sino el camino de toda vida que busca sentido y lo encuentra al
darla.

Hoy con el coronavirus la muerte anda suelta, pero también se han activado millones de
personas para proteger y dar la vida: familiares, enfermeras, médicos, vecinos, los que
producen y llevan la comida, los que en ese aislamiento están espiritualmente cerca.
Millones que, como Jesús en la Última Cena, lavan los pies a los discípulos, poniendo su
vida al servicio. Millones que exigen que la economía, las armas y la política se reorienten
para dar vida.

Ese amor de entrega nos convierte en verdaderos humanos, nos hace hijos de Dios y
dioses-humanos, que no oprimen sino que dan vida como Dios-Amor

CHAPTER 1. Loomings

Call me Ishmael. Some years ago—never mind how long precisely—having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen and regulating the circulation.

Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people’s hats off—then, I account it high time tozz get to sea as soon as I can.

CHAPTER 1. Loomings

Call me Ishmael. Some years ago—never mind how long precisely—having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen and regulating the circulation.

Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people’s hats off—then, I account it high time tozz get to sea as soon as I can.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s