ES LA HORA DE LA SOCIEDAD CIVIL

Por el Padre José Virtuoso│analista político y rector de la Universidad Católica Andrés Bello.

Celebro la convocatoria de este evento, surgido por iniciativa propia de la ciudadanía organizada que participa en el Frente Amplio. Además organizado por sus propios líderes. 

Unas muy breves consideraciones más bien teóricas: 

La sociedad civil es un término propio de las ciencias sociales para designar el vínculo o el nexo entre los ciudadanos  para intervenir en la vida pública desde sus intereses. Su primera expresión es la multitud de asociaciones o agrupaciones que se establecen entre los ciudadanos para gestionar sus asuntos de manera independiente: sindicatos, gremios, cámara de empresarios, comerciantes, productores, asociaciones benéficas, grupos de interés, etc. 

Hay otra acepción (más propia de una sociedad madura) que es la vinculación que se establece entre los ciudadanos para incidir en la marcha global de la sociedad. No son asociaciones de ciudadanos para defender su calle, su urbanización, su gremio, sino para incidir en la marcha global de la sociedad. Sociedad civil es entonces, desde esta perspectiva,  el ciudadano ejerciendo sus derechos políticos, en cuanto que ciudadano. Es la sociedad civil con vocación universal, política.

En el mundo actual esta fuerza nacida de la civilidad está tomando cada vez más fuerza en la vida política de cada país y del mundo entero, basta ver como causas de carácter universal son asumidas desde la ciudadanía: los derechos de género, el cuidado del medio ambiente, la defensa en general de los derechos humanos. 

Lamentablemente hoy en Venezuela tenemos una sociedad civil compuesta de muchas expresiones, pero disgregada y con muy poca capacidad de articulación. Son muchas las organizaciones gremiales, sindicales, vecinales, ong´s …  interesadas en incidir en el ámbito de lo público, pero con muy pocos nexos y con serias limitaciones para consolidarlos. 

Nos consume el protagonismo personal, un cierto individualismo que nos corree y nos hace daño. Sabiendo, sin embargo, que es muy difícil la articulación porque la sociedad civil es el reino de la pluralidad que nace de la diversidad de intereses y posiciones. 

Nuestro gran reto hoy es la articulación de esfuerzos y la creación de mecanismos de consenso a través de redes de vinculación y el establecimiento de mecanismos eficaces para llegar acuerdos. 

Otro gran problema es la desconfianza. Creo que la raíz de ese mal está en que no hemos trabajado suficientemente en la construcción de un horizonte común y los modos de avanzar hacia él.  El qué queremos y cómo lo que queremos.  

Desconfiamos también de nuestras capacidades como pueblo. En general, no nos visualizamos como agentes de cambio. Desconfiamos del poder de la protesta. 

Sin embargo

El pueblo venezolano, quiere cambio, cambio urgente de régimen, de políticas, quiere paz, certidumbre, esperanza, no soporta a quien se llama gobierno desde Miraflores, porque siente que con él se hunde cada vez más. Las Encuestas indican que alrededor de un 90% evalúa negativamente la gestión de Nicolás Maduro y un 80% quiere que cese la usurpación de la Presidencia que ilegítimamente éste desempeña en la actualidad. Y más del 55% quiere que este cambio de gobierno sea a través de elecciones libres y transparentes a través de un acuerdo concertado. 

Los obispos venezolanos haciéndose eco de este llamado señalaron en julio pasado: 

Como afirmamos el pasado mes de enero, ante la realidad de un gobierno ilegítimo y fallido, Venezuela clama a gritos un cambio de rumbo, una vuelta a la Constitución. Ese cambio exige la salida de quien ejerce el poder de forma ilegítima y la elección en el menor tiempo posible de un nuevo Presidente de la República. Para que sea realmente libre y responda a la voluntad del pueblo soberano, dicha elección postula algunas condiciones indispensables tales como: un nuevo Consejo Nacional Electoral imparcial, la actualización del registro electoral, el voto de los venezolanos en el exterior y una supervisión de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, entre otras; igualmente el cese de la Asamblea Nacional Constituyente.

Las negociaciones en la isla de Barbados entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición representada en la directiva de la Asamblea Nacional, bajo la facilitación del Reino de Noruega, permitieron a la directiva de la Asamblea Nacional diseñar y presentar un mecanismo que efectivamente permitiera establecer un gobierno de transición y la celebración de elecciones presidenciales libres bajo un modelo que lograba zafarse del esquema “vencedores y vencidos”. Los representantes del régimen imperante decidieron levantarse de la mesa y montar otra mesa en paralelo con otros actores. Este esfuerzo no se ha detenido allí.  El reclamos de elecciones confiables y de la necesidad fundamental de elecciones presidenciales se sigue haciendo y se construyendo su factibilidad a través de la legítima Asamblea Nacional.  

Soy de los que me niego rotundamente a ver en este momento fracasos por todas partes. No es así. En Venezuela se está pariendo una salida democrática, pacífica y constitucional a la tragedia que padecemos. Digo pariendo y pariendo con sangre, sudor y lágrimas, porque ese empeño está suponiendo grandes sacrificios y mucho ingenio y sobre todo aguantar el avasallamiento de la fuerza opresora del régimen, sin rendirse. 

La sociedad civil en la conquista por la democracia

Esta es la hora de la sociedad civil, de la ciudadanía organizada y movilizada a favor de la democracia. La democracia no es solo un modo de gobierno y una forma de estado, es también y sobre todo, una forma de vida en sociedad, sustentada en la deliberación que busca el bien común de todos, en la que el poder es servicio público y por ello está bajo el control de los ciudadanos y de las leyes. El fruto de la democracia es la vida buena y su clave es el compromiso de la sociedad civil para con este modo de vida. 

La democracia sigue teniendo una alta valoración por parte del pueblo venezolano. La idea democrática la asocia fundamentalmente a libertad de expresión y libertad de elegir a los gobernantes y representantes. La participación plural y la tolerancia, junto a la igualdad de derechos, la legalidad respetada y respetuosa y la libertad del temor, son percibidas como valores democráticos de importancia. 

A la democracia se la relaciona con el bienestar en el plano de las mayores posibilidades y oportunidades de realización personal por tratarse de un sistema de mayor libertad.

El voto es valorado por su relación con la democracia, porque da el poder de cambiar y en función de ese vínculo con el sistema de libertades, también se lo conecta con el bienestar. No obstante su elevada valoración teórica, se lo aprecia devaluado en la práctica, porque no le ha servido para mejorar. A pesar de ello, no son escasos quienes piensan que “no podemos dejar de votar”. El voto, pese a todos los golpes que ha sufrido en estos años, tiene un fuerte anclaje en la conciencia política venezolana.

La sociedad civil debe ser la abanderada de este clamor nacional: 

El futuro de Venezuela depende de nosotros. Nadie nos lo va  regalar.

 Queremos recuperar la democracia para hacer posible la libertad, el bienestar con igualdad de oportunidades,  con instituciones que garanticen el derecho y la justicia.  

Necesitamos cambiar de régimen político. 

Necesitamos para ello  elecciones presidenciales limpias y creíbles  que garanticen nuestro retorno a la democracia. 

Para llegar allí, actores políticos deben ponerse de acuerdo y establecer unas condiciones de confianza sobre el voto que nos permitan a todos los venezolanos participar libremente y decidir nuestro destino. 

La crisis política y económica nos está generando costos cada vez mayores, no parece haber incentivos para que el poder ceda en su control, así que los ciudadanos debemos exigir y movilizarnos para presionar hasta que ocurra un cambio. 

Queremos votar para cambiar, queremos votar para ser libres.

 Para construir esa dirección colectiva nos hace falta: 

1. Congregarnos en  espacios de discusión y reflexión común en torno a estas metas, partiendo de las exigencias y necesidades de la vida cotidiana, en asambleas de vecinos, en pequeños foros, en asambleas de trabajo, en aulas de clase, a todo lo largo y ancho del país. Tiene que provocarse una gran movilización para discusión y el debate público en torno al acuerdo ciudadano para la construcción de la democracia necesaria y exigencia de elecciones libres y transparentes.

2. Hace falta construir campañas de movilización ciudadana en torno mensajes muy claros y concisos: Venezuela requiere un cambio de régimen. El Sr. Maduro debe renunciar, porque ni quiere ni puede garantizar el bien común de los venezolanos. Necesitamos que el pueblo decida democráticamente quién debe regir sus destinos. Votar así es cambiar. Si no cambiamos prolongamos la agonía. Pero eso será posible sólo si lo exigimos como una sola voz. 

3. Articular una ruta de acción común entre los ciudadanos organizados y los actores políticos a nivel local, regional, nacional.

4. Direccionar la protesta ciudadana hacia el claro objetivo de exigir elecciones presidenciales, a través de acciones creativas, pequeñas y grandes.  

5. Exigir que la Asamblea Nacional se avoque a convertirse en el gran foro de discusión política sobre la necesidad de crear condiciones político-electorales para una transición democrática, a través de elecciones presidenciales, transparentes. Actualmente se está discutiendo el escenario de elecciones parlamentarias. Eso está en el cronograma constitucional y en el interés del oficialismo, yo soy de los que creo que la atención a este asunto no puede desviarnos de la lucha crucial y central que es la elección presidencial. 

6. Crear un gran voluntariado nacional, con un claro programa de trabajo a favor de la promoción de elecciones presidenciales con condiciones político-electorales que favorezcan la libre decisión del pueblo.

Una invitación: 

El 6 de diciembre próximo estaremos realizando aquí en la UCAB un gran encuentro de la sociedad civil que sirva de escenario para poner de relieve los esfuerzos que desde la sociedad civil se están haciendo a favor de la exigencia de elecciones libres, transparentes para el cambio de régimen político y la recuperación de la democracia.  Compartiremos todas las iniciativas que estamos adelantando en esta dirección. Y lo más importante construiremos articulación, unidad, cohesión en favor de esta lucha.