Luisa Pernalete: “Voy a promover el premio al heroísmo escolar”

Luisa Pernalete retratada por Ernesto Costante | RMTF

En una reciente entrevista realzada por Hugo Prieto de @prodavinci, nuestra muy respetada Luisa Pernalete, coordinadora de Educación para la Paz en Fe y Alegría, declaró acerca de su visión sobre el impacto de la emergencia humanitaria en la educación de los venezolanos.


Lo confieso, me ha dejado sin palabras. ¿Cómo es que el tsunami de la crisis humanitaria ha barrido con la educación venezolana y guardamos silencio? El hambre se ha instalado en las zonas populares y ha disparado la violencia intrafamiliar. Luisa Pernalete, coordinadora de Educación para la Paz en Fe y Alegría, tiene 45 años involucrada en todos los asuntos de la educación de niños y adolescentes. Conoce el poder de la palabra y como docente lo valioso que puede ser una anécdota. En este caso, un balde de agua fría que congela la sangre.

¿Cómo impacta la emergencia humanitaria en la educación y en la escuela?

La emergencia educativa se produce cuando pierdes la rutina escolar debido a una catástrofe natural, un conflicto bélico o una sequía prolongada. Eso es lo que dice la literatura y lo que yo me he aprendido de memoria, de tanto decirlo. ¿Qué es la rutina escolar? Que tú cumplas con el calendario de clases, que en Venezuela son 200 días, que tengas un horario que se pueda predecir y que los alumnos y los maestros vayan a la escuela todos los días. La rutina escolar la hemos perdido desde hace tres años.

¿Para qué hablar de la calidad de la educación si no cumplimos 180 días de clase?, interpelaba Ramón Piñango, sociólogo y conocedor como pocos de este tema. ¿Alcanzar esa meta no sería un buen comienzo?

Te voy a contar una anécdota. A raíz de la fuga de un malhechor muy peligroso del penal de El Dorado, en el estado Bolívar, cerramos nuestra escuela que queda muy cerca de ese centro carcelario. El peligro que había era la toma de rehenes y el secuestro de nuestros niños y maestros. Esa situación se prolongó por un lapso de 15 días ¿Qué hicimos? A los padres y representantes que vivían en los alrededores de la plaza les pedimos prestadas sus casas para poder dar clases. Y así se hizo. Entonces, para nosotros, un día de clase es muy importante. ¿Qué ha pasado últimamente? Aquí se suspenden clases por todo. En 2017 tuvimos cuatro o cinco eventos electorales y en cada uno de esos eventos las clases se suspendieron por cinco días. Yo tengo 45 años en Fe y Alegría y anteriormente perdíamos un solo día de clases, el lunes, y era para limpiar la escuela.

¿Cómo los ha afectado los cortes de electricidad y el suministro de agua potable?

Después del apagón, la autoridad ordenó que se suspendieran las clases en las tardes. ¿Cómo es eso? ¿Al niño que tiene clases en las tardes se le suspende el derecho a la educación? No puede ser. Vamos a tener un horario especial, vamos a cumplir con el ahorro energético, pero también vamos a dar clases en las tardes. Este debe ser el único país del mundo donde la autoridad te ordena que no trabajes. Aquí se han suspendido clases por cuantas cosas se le ocurre al gobierno. Eso no puede ser, porque a la educación se le considera un derecho puerta para otros derechos.

Digamos que a las razones que pudiera invocar el gobierno —las que fueren—,  se agrega la crisis del transporte público y el tema del hambre.

A mí me han contado madres que despiertan a los muchachos tarde para ahorrarse el desayuno. Es una cosa terrible. Las cantinas escolares han desaparecido porque no pueden con los costos. Una ahijada que tengo en Maracaibo, me dice: ¿Cómo les subo la empanada y el vaso de jugo a los muchachos? No, profe. Yo voy a cerrar. La alimentación es un factor que afecta tremendamente la asistencia escolar, entre otras cosas, porque la letra con hambre no entra. ¿Qué hacemos? Hemos iniciado un programa de alimentación en varias de nuestras escuelas, en Barquisimeto, por ejemplo, la escuela Monseñor Romero, mantiene una alianza con la organización Esperanza Activa, que a su vez mantiene un programa llamado Haré—Paz, porque ellos promocionan la paz. Comenzamos con 100 desayunos diarios, pero gracias al monitoreo que realizamos en todas nuestras escuelas para saber cuáles niños se encuentran en estado de vulnerabilidad (desnutrición, entre otras cosas), ellos pudieron llevar esa cifra a 500 desayunos diarios. A los tres meses empezamos a ver los resultados. Mejoró la asistencia a clases y también el rendimiento escolar. Era previsible, pero créeme que no es lo mismo decirlo que cuando compruebas que, efectivamente, es así.

Ha puesto las cosas en orden al empezar por el hambre, ¿Pero cuáles serían los otros factores?

Los cortes de agua corriente, sobre todo en Maracaibo. A una mamá le oí decir: ¿Si no tengo como lavar el uniforme cómo mando a mi hijo  al colegio? Profe, mi muchacho será pobre pero es digno. Y algo similar ocurre en Barquisimeto, tú tienes que comprar regularmente camiones cisternas o una pipa, que en el Zulia cuesta entre 8.000 y 10.000 bolívares. Si fuese un solo día… ¿Pero cómo haces si cada tres días tienes que lavar uniformes? El agua, según la más reciente encuesta Encovi, es uno de los factores que mayor inasistencia genera. El otro factor es el transporte público, porque ni todos los niños ni todos los maestros viven cerca de las escuelas. Entre el hecho de que no hay unidades y no hay efectivo, ¿Cómo haces? Y el cuarto factor, que es el más angustiante para nosotros, es la renuncia de los maestros. El sueldo no da ni para pagar los pasajes. Esa es la verdad. Yo comenté como una broma algo que voy a promover en serio: El premio al heroísmo escolar. Nosotros tenemos maestros que caminan hasta una hora y media para llegar a sus centros de trabajo. Estoy pensando en un joven maestro de Bachaquero (Zulia), esa ciudad que tantos recursos le ha dado al país. Treinta minutos en bicicleta. ¿Eso no es un acto heroico?

Hay regiones más afectadas que otras por la crisis humanitaria. ¿Qué mapa podría trazar, de acuerdo a la información que usted maneja?

El Zulia, probablemente, es el estado más afectado. Los cortes eléctricos pueden durar 12 horas. Me decía una mamá: ¿Usted sabe lo que es pasar la noche en vela porque no tenemos ventilador? Entonces, amanecemos cansados. Es una cosa terrible. Vivimos en un país esquizofrénico. La escasez en las zonas fronterizas es menor, en Santa Elena de Uairén, por ejemplo, consigues de todo, pero allá lo que funciona es el real (la moneda brasileña). Yo vi la lista de precios. Una malta, dos reales; un pancito pequeño; un real; un jugo, cinco reales. No, no, pero en bolívares —porque yo quise preguntar. Un momentico, señora. Fulano, ¿cuánto cuesta la malta en bolívares? 10.000, porque ese día el real estaba a cinco mil bolívares. No hay escasez, pero hay mucha carestía. Nuestros maestros se van a las minas los días viernes para vender cualquier cosa y así no renunciar el día lunes. La carestía en Bolívar, probablemente, sea la peor de las que yo conozco.

Quisiera…

No. Hay otro factor que también influye en la crisis y no puedo dejar de mencionarlo. Son los llamados niños dejados atrás. No son niños abandonados, son niños cuyos padres, uno de ellos o los dos, se fueron del país para poder enviar dinero a sus familias. En la literatura de la crisis humanitaria se les llama así, niños dejados atrás, ¿Por qué los empezamos a monitorear? Bueno, cuando tienes cuatro o cinco, eso no dispara las alarmas, pero cuando tienes 100 muchachos dejados atrás, esos niños necesitan una atención especial, ¿Por qué? Porque esos niños se desmotivan, se entristecen, no entienden lo que ocurre, así los padres envíen dinero. Sí, lo digo claramente, los niños se deprimen, eso es una enfermedad. Me decía una mamá, cuyo esposo llamaba todos los días: Ven hijo, habla con tu papá. No, yo no quiero hablar con él, mi papá me abandonó. Esa experiencia no la teníamos en Venezuela.

Luisa Pernalete retratada por Ernesto Costante | RMTF

¿Qué cifras arroja el monitoreo que ustedes han realizado?

En julio de 2017 teníamos 4.444 niños dejados atrás, la cifra no se me olvida porque es fácil de recordar, ¿verdad? En julio de 2019, pasábamos de 10.000.

¿Cuál es la plantilla escolar de Fe y Alegría?

En este momento tenemos alrededor de 110.000 niños, en 160 centros educativos.

La cifra equivale al 10 por ciento y es congruente con la población venezolana que ha emigrado.  

Según el Servicio de Refugiados de los Jesuitas (SJR) las regiones con mayor migración forzosa, porque así se llama, migración forzosa, en el occidente del país, son la Gran Caracas, Aragua, Carabobo y Lara. Es la población que emigra por los lados de Cúcuta.

¿Qué podría decir del oriente del país?

No sé las regiones, pero según el SJR que trabaja en Brasil, las principales ciudades son: Tucupita, El Tigre, Maturín y Ciudad Guayana. Tenemos hasta 100 niños dejados atrás en una escuela de Maracaibo. En apenas un año la cifra se triplicó. Es un caso que conozco muy bien, porque yo tengo contacto con todos los directores. ¿Qué pasa? Que tú no tienes servicios de atención psicológica, porque todo eso se ha ido desmantelando. Es un drama con tres actores. Sufre el niño que se quedó, que no entiende lo que pasa. Sufre el padre o la madre, porque se van llorando, sufre la persona a la que le dejaron el muchacho. Y eso ocurre en todas las clases sociales. Lo que pasa es que yo trabajo en zonas populares. Esos niños se quedan con la abuela, con la tía, con la hermana mayor que tiene 15 ó 17 años o con los vecinos que les dan una vueltecita. Eso también es crisis humanitaria. Entonces, ¿Por dónde agarramos la escuela?, no lo sé y eso me angustia.

Quisiera, ahora sí, preguntarle por qué es necesaria la rutina escolar.

Por tres razones principales. Uno, el niño, niña, y adolescente necesitan de rutinas para crearse los hábitos. Entre cero y siete años el niño aprende por modelaje, por lo que ve. La recomendación del Banco Interamericano de Desarrollo es que si usted tiene poca plata, inviértala en la educación inicial, ¿Por qué? Porque esa es la base. Dos. La memoria de corto plazo necesita el repaso, repetir lo que aprendiste el lunes a lo largo de la semana. Si no repites mi mamá me ama el martes, miércoles, jueves y viernes, el próximo lunes… se me olvidó. Entonces, necesitas el refuerzo escolar. Tres, la rutina escolar es necesaria para la función socializadora. Eso no lo puedes delegar en la tableta, ni en la pantalla del teléfono, ni en la guía para la casa. Eso no les sirve a los muchachos de primaria, ni a los adolescentes. ¿Cómo interactúas con tus pares, con tus panas, en una habitación? ¿Cómo puedes sustituir las clases con la Internet tan mala que tenemos aquí?

La deserción escolar —cabe anticiparlo— es producto de la crisis humanitaria, ¿Pero qué ocurre con la deserción de los maestros? Un maestro no se improvisa y no todo el mundo está dispuesto a dar clases. También de maestros se ha vaciado el país.

Sin maestros no hay escuelas. Puedes dar clase debajo de un árbol, eso no es rollo para nosotros. Pero sin maestros no. Durante mucho tiempo nuestro cuerpo docente era bastante estable, porque invertíamos mucho en formación y porque cuidábamos a nuestro personal, cuidar a los cuidadores, se llama eso. Pero en los últimos tres años hemos tenido muchas renuncias. El año pasado lo terminamos con 10 por ciento de vacantes, pero ahora mismo las vacantes podrían ser de 20 por ciento. Eso nos está afectando muchísimo, porque nosotros hemos invertido mucho tiempo y dinero en la formación de nuestros maestros.

¿Qué signos preocupantes advierte en la violencia escolar?

Cifras no tenemos. Pero lo que sí sabemos, por Cecodap y la Red de Derechos del Niño, en la que estoy metida, es que la violencia intrafamiliar ha crecido. ¡Cómo tú estás muy angustiado, no sabes manejar la ira! Si la niña te pide comida, la violentas verbalmente o le das un golpe. Muy pronto vamos a publicar los resultados de un estudio cualitativo que hicimos en cuatro ciudades del país, en el que preguntamos cosas como esta. ¿Qué hace tu mamá cuando te portas mal? El papá regaña y la mamá golpea. ¿Quiere que le diga cómo golpea? Pero en este país, así como en Costa Rica, el castigo físico es un delito. La madre no sabe qué hacer. Por eso el programa Madres Promotoras de Paz. ¿Por qué estamos tan peleones? Porque a mí papá no le alcanza el sueldo y por eso pelea con mi mamá, que al final termina dándome una pela y como yo no puedo pegarle a mi mamá, le pego al primer compañerito que me encuentro en la escuela.

Hay una erosión imparable de los principales indicadores sociales del país, pero pareciera que en lo sucesivo seguiremos tocando fondo porque en realidad no hay fondo, el fondo es el que tocamos mañana ¿Usted qué piensa?

No vemos ningún indicador que te diga que esto va a mejorar. Es una situación muy preocupante. ¿Qué estamos haciendo? Nos estamos abriendo a alianzas que nos permitan ayudar a nuestros maestros, a nuestro personal en general. Ayudarlos con el transporte, con bonos especiales. Nosotros tenemos una ventaja: Conocemos a nuestro personal. Sabemos que mengano vive a tres cuadras, pero que sutano vive a 10 kilómetros. Entonces, que mengano camine. En los comedores, dígannos lo que nos digan, estamos permitiendo que el maestro coma. Son cosas que no hacíamos antes. Estamos mejorando el salario social prestando servicios a nuestro alcance. Cursos de resiliencia en tres pasos, por ejemplo, que permita que el maestro tenga más fortalezas como persona. Acompañar más a los directores. Estamos en plena campaña Un Cuaderno y un lápiz para Fe y Alegría. Aquí vino un señor muy humilde con un lápiz en la mano. Este es mi aporte. ¿Cuánto cuesta un lápiz? Entre 3.000 y 10.000 bolívares. Nosotros estamos valorando lo que sea.

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